Traducción por Patwant Kaur

Todos hemos sentido esa sensación desgarradora en el pecho cuando se rompe nuestro corazón. El aire sale con rapidez, el estómago se tensa, la mente y el corazón se detienen, se paralizan por un instante hasta que funcionan de nuevo pero ahora con pesadez y con dolor.

En esta vida no podemos evitar que nuestro corazón se rompa, de hecho muchos maestros sugieren que no lo evitemos; al contrario, deberíamos ubicar ese dolor dentro de nosotros y sentirlo verdaderamente. Después, a partir de ese lugar desde el cual honramos el ahora, debemos pasar a un sentido de paz y de bienestar mientras nos conectamos con nuestra verdad divina e infinita. Sin embargo, no todo el tiempo somos maestros expertos en hacer esto y hay veces en las que hacemos todo lo posible para tan sólo salir de la cama y cuando es demasiado, el solo hecho de abrir los ojos puede ser toda una victoria.

La ruptura del corazón tiene su propia belleza. Por una lado te muestra que tu corazón todavía siente, se mueve, está vivo y que existe. Te muestra que estás buscando más y que no tienes un corazón duro como piedra y sin remedio. Pero no podemos dejar que la herida del corazón cicatrice cerrándonos al dolor, ya que es justo aquí donde se encuentra el verdadero peligro. Debemos sentir que nos rompieron el corazón y dejar que nuestro corazón se abra aunque nos muramos de dolor y ofrecer nuestras heridas a la divinidad y pedir por nuestra sanación. En la canción “I don’t mind” de Harnam Singh hay una línea muy bella que dice: “Your heart will break from time to time, and hurt will creep inside, but a heart that breaks is open wide, whatever happens, I don’t mind. (Tu corazón se romperá de vez en cuando y el dolor crecerá dentro de ti, pero el corazón que se rompe es el  que está muy abierto, pase lo que pase no importa)”.

Deja que tu corazón roto se sane. Resiste al impulso de encerrarte para siempre en ti mismo y mantén tu corazón abierto practicando la postura de camello. Utiliza  el mantra para llamar a la energía divina de Guru Ram Das, El Señor de los milagros y sanador de los corazones, para elevarte en los tiempos difíciles. Prueba con el mantra “Guru Guru Waheguru Guru Ram Das Guru”. Si lo necesitas, llora todo lo que quieras mientras lo cantas. Si no puedes hablar, empieza murmurándolo pero poco a poco cántalo con todo tu corazón. Deja que tu voz fuerte y clara sea el conducto que remueva todo el dolor que sientes dentro. Escucha una fuerza en tu voz aunque no la sientas en tu corazón. Canta por 31 minutos todos los días. Mientras te bañas, mientras cocinas, mientras manejas incluso mientras estás en la cama bajo las cobijas. ¡Canta!. Atrae hacia a ti, como un ángel de luz, la presencia sanadora de Guru Ram Das.

Así, llegará el día en el cual el dolor sea menor y tu corazón comience a sanar y después, un día no muy lejano verás como el sol sale de nuevo y también lo sentirás salir  en tu corazón. “Guru Guru Waheguru Guru Ram Das Guru”.

(Nota del editor: Existen muchas versiones muy bellas de “Guru Guru Waheguru Guru Ram Das Guru”. Aquí abajo hay algunas con las que puedes empezar.)

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